Oaxaca enfrenta una grave crisis socioambiental derivada de la industrialización del mezcal, una bebida con profundas raíces culturales en las comunidades productoras. La explotación intensiva del agave y la apropiación de los saberes tradicionales han generado impactos negativos en el medio ambiente y en la vida de quienes históricamente han producido mezcal de manera artesanal.

